Quizás mucho más que con cualquier otro software similar, la historia de KDE es también la historia más representativa del esfuerzo de la comunidad del software libre por producir un entorno gráfico para el escritorio del usuario cómún a la altura de sus modernas contrapartes propietarias. KDE 3.0, liberado el pasado 3 de Abril del 2002, es su mejor versión hasta ahora y la más clara muestra del largo camino que ha recorrido.

Siempre se vuelve al primer amor

Mi primer contacto con KDE me convenció no sólo de su excelencia técnica, sino también, por primera vez, de la viabilidad real de GNU/Linux como un sistema operativo para computadoras personales, no sólo para servidores. Se trataba de KDE 0.9, en la única distribución que por entonces la incluía en su instalación típica: SuSE Linux. Por todas las versiones 1.x que le seguirían, KDE fué por mucho mi entorno preferido, simplemente porque no había ninguno que pudiera comparársele en características y facilidad de uso (GNOME era poco más que una idea y el resto sobresalía por su poca madurez). Pero entonces descubrí algo que KDE no era: libre. KDE siempre estubo basado en la librería gráfica Qt, y en aquel momento Qt no se distribuía bajo la licencia GPL. Qt era gratis, pero no era libre; y KDE sufría por ello. Un verdadero escritorio libre, en el verdadero sentido de GNU/Linux, no podía incluír a KDE. Y así lo entendían también varias distribuciones, que por ese motivo se negaban armar sus propios paquetes de KDE. Eventualmente, entendí la importancia del tema de las licencias como el alma del software libre, y me alejé, muy a mi pesar, de KDE.

Así aprendí a vivir con las peculiaridades del escritorio GNOME+Enlightenment y a usar sólamente aplicaciones escritas en GTK+ (otra librería gráfica, que siempre fué libre), para finalmente optar por sólo Enlightenment. Mientras yo estaba ocupado haciendo todo esto, Qt se liberó con una licencia dual (que ahora sí incluía la GPL), se anunció el proyecto KOffice y apareció KDE2 (basada en Qt2/GPL). Los eventos me habían superado, pero siendo un animal de costumbres, me negué a regresar a KDE desde la comodidad de mi nuevo Ximian GNOME. Entonces aparece KDE 3.0 el 3 de Abril del 2002, después de más de un año de desarrollo, prometiendo más de lo que podía resistir. KDE nuevamente empujaba a GNU/Linux (y de hecho a cualquier otro sistema Unix soportado) un paso más cerca del escritorio del usuario común y un escalón más alto en pos de la dominación mundial.

Obteniendo KDE 3.0

Como siempre, el proyecto KDE pone a disposición de todo el mundo el código fuente de todos los componentes oficiales de la última versión de su K Desktop Environment en su sitio oficial (www.kde.org). Pero más importante para nosotros, también incluye los paquetes binarios de KDE para una variedad de distribuciones GNU/Linux y varios sabores de Unix. Es importante notar que estos paquetes binarios son considerados como los oficiales de KDE, pues son construídos por su mismo proyecto a partir de sus fuentes oficiales, y generalmente son diferentes a los incluídos por el resto de las distribuciones, que pueden introducir alguna modificación para favorecer a su producto. Esto tiene nada de malo, siempre y cuando podamos comprobar el origen de los paquetes binarios de KDE, pero también significa que deberemos esperar la disponibilidad de la próxima versión de nuestra distribución favorita para contar con KDE 3.0 como una opción de instalación automática. Hasta ese momento, la mejor opción son los paquetes binarios oficiales ya disponibles para: Conectiva 7.0, FreeBSD 4.5, Mandrake 8.0/8.1/8.2, Red Hat 7.2, Slackware 8.0 y SuSE 6.4/7.0/7.1/7.2/7.3 (también para las plataformas no-PC: Tru64 y YellowDog 2.2).

Para esta revisión nos bajamos los poco más de 200 Mb de los paquetes binarios en formato .RPM de KDE 3.0 para Red Hat 7.2 desde ftp.kde.org (los paquetes binarios eran otros 278 Mb) para su instalación en XR Linux 7.2 (una distribución independiente basada en Red Hat 7.2, pero con el escritorio Ximian GNOME, irónicamente :). El hardware de prueba no es nada espectacular, pero nos servirá para comprobar mejor los requerimientos y performance de KDE 3.0: una Pentium III 500 MHz con 192 Mb RAM.

El infierno de las dependencias

Los paquetes .RPM sin duda alivian mucho del trabajo de instalación, actualización y mantenimiento de software en todas las distribuciones que los utilizan, pero también pueden hacer engorroso el proceso de cumplir con las dependencias que ciertos paquetes necesitan tener satisfechas antes de poder ser instalados. Esto puede ser especialmente cierto cuando estamos tratando con paquetes .RPM provenientes de distintos empacadores, como será nuestro caso. Por experiencia, sabemos que el secreto es actualizar aquellos paquetes .RPM ya instalados en nuestro sistema de los que dependan los nuevos y borrar aquellos que causen algún conflicto. Aunque esta tarea parezca atemorizante con los 170 paquetes de KDE 3.0 para Red Hat 7.2 ¡ésta es una opción mucho mejor que compilar todas las fuentes correspondientes!

Un único consejo incluído en un único archivo README nos sugiere desinstalar todos los paquetes KDE y Qt de una versión anterior e instalar con un único comando todos los paquetes de KDE 3.0 desde un directorio específico. Si tu sistema Red Hat 7.2 es tan típico como el mío, esas drásticas instrucciones no son tan fáciles de cumplir, al menos la última. Aunque la desinstalación de cualquier versión previa de KDE y Qt es fácil, instalar 170 paquetes al unísono sin que surga algún problema con las dependecias es casi una fantasía. Pero ya sabemos cuál es el secreto.

Para comenzar con el infierno de las dependencias, y de una manera casi incomprensible, todos los paquetes oficiales de KDE 3.0 para Red Hat 7.2 están construídos con la última versión 4.0.4 del Red Hat Package Manager, ¡a pesar de que todos sabemos que Red Hat 7.2 viene con el anterior RPM 4.0.3! En consecuencia, antes de instalar nada debemos actualizar indefectiblemente nuestra versión de RPM. Algo que seguramente no todos están dispuestos a hacer.

Para aquellos afortunados con una buena conexión a Internet, pueden intentar realizar la actualización de RPM y otros paquetes usando el utilitario de Red Hat up2date, o como lo hice yo, disfrutar de ese pedazo de Debian increíblemente portado al sistema de paquetes .RPM conocido como apt-get (link al final de la nota). Entonces, y sólo después de desinstalar todos los paquetes que puedan causar cualquier conflicto con los de KDE 3.0 (podemos descubrirlos ejecutando rpm -Uvh --test *.rpm) podemos continuar con la instalación definitiva.

Aunque cotidianamente no usemos todas las aplicaciones oficiales del escritorio KDE (como por ejemplo las herramientas de desarrollo), es una mucho mejor idea instalar todos los paquetes .RPM de una sola vez y desinstalar aquellos que no son utilidad una vez terminada la instalación de KDE 3.0, haciendo uso del mucho más cómodo KPackage. Esto no sólo nos ahorrará tiempo, sino también frustraciones a la hora de lidiar con el infierno de las dependencias de a un paquete a la vez. Si todos ellos se instalaron correctamente, iniciar KDE 3.0 por primera vez será tan fácil como escribir xinit startkde.

Quienes piensen que todos estos pasos son intimidantes y que podrían ser bien resueltos con un instalador similar al de Ximian GNOME, deben recordar que la sóla disponibilidad de paquetes binarios oficiales de KDE 3.0 excede la responsabilidad de este proyecto, y que deberíamos estar igualmente agradecidos aún si sólo liberaran sus fuentes (como lo hace el proyecto GNOME).

[PAGEBREAK]

Iniciando KDE 3.0

Apenas iniciar por primera vez KDE 3.0 aparece el Asistente de Configuración del Escritorio (KPersonalizer) antes de continuar con la carga de todo el entorno, para ayudarnos a configurar los aspectos de regionalidad como idioma, país, etc. Algo que sin duda ayudará enormemente a la introducción de KDE 3.0 como reemplazo de otros escritorios es la posibilidad de elegir en este punto el comportamiento de su interface, emulando las de Unix, Mac OS y, por supuesto, Microsoft Windows (también puede elegirse el de KDE típico). Otro aspecto de importancia decisiva para equipos de recursos limitados es el Medidor de Estética de KPersonalizer, que permite determinar el grado de animaciones y otros efectos especiales que tendrá la operación diaria del escritorio, para que estos no absorvan demasiados preciosos ciclos del CPU.

Después de este primer y único paso, la carga de KDE 3.0 no parece ser más lenta que el de mi anterior Ximian GNOME 1.4, algo descable, dada toda la nueva complejidad y características introducidas en esta nueva versión. Una vez con el escritorio cargado, todo se parece casi demasiado a KDE 2.x. Pero las diferencias están en los detalles, y en las mejoradísimas capacidades de personalización de KDE 3.0, como veremos más adelante. Aunque por supuesto, técnicamente el cambio más importante es el uso de Qt 3.0 en todos los componentes de KDE 3.0.

Personalmente, aunque quizás esto se deba a mi breve experiencia con KDE 2.x, me llamó la atención los tiempos de carga de las aplicaciones de KDE 3.0, un par de segundos más largos de lo que ubiera esperado. Pero por motivos que seguramente son buenos, el proyecto KDE aconseja usar preferiblemente las versiones portadas a Qt 3.0 de todas sus aplicaciones, aunque las aplicaciones KDE 2.x deberíana funcionar bien si están presentes sus librerías correspondientes. En nuestra evaluación, el navegador Opera 5.0 (linkeado estáticamente con Qt 2.x) no tuvo ningún problema en ejecutar correctamente junto con el resto de las aplicaciones Qt 3.0. Las aplicaciones GTK+ hasta parecieron cargar más rápido.

La profundidad de entorno de escritorio K

Algo que no sorprenderá a ningún usuario de KDE 2.x es la cantidad, variedad y calidad de las aplicaciones consideradas como parte estándar de su escritorio. Con KDE 3.0 esto seguirá siendo igual, con la ventaja de contar con lo último y más reciente de este proyecto. Pero para quienes deben luchar con la migración de oficinas Windows a Linux, KDE 3.0 será su arma definitiva. Literalmente, ahora no sólo contarán con el más completo conjunto de aplicaciones libres disponibles integradas en un escritorio común y coherente, sino que también podrán acceder a él con una interface gráfica que puede ser configurada para ser más atractiva que cualquier versión de Windows actual.

La variedad de aplicaciones para Internet de KDE 3.0 incluye clientes nativos de IRC, ICQ, AIM, grupos de noticias y su imprescindible KMail, además del renovado Konqueror, el todopoderoso navegador web y administrador de archivos. KMail es sin duda uno de los más populares componentes de KDE, porque introdujo con notable anticipación características innovadoras en los clientes de e-mail gráficos disponibles para Linux. Su nueva versión 1.4 incluída en KDE 3.0 soporta mensajes HTML (sabiamente sólo para su lectura), además de encriptación con GnuPG y filtros de importación de carpetas Oulook Express 4 y 5. Construir un navegador de páginas web y de archivos competente en ambas tareas no es un trabajo menor, pero Konqueror 3.0 lo resuelve más eficientemente que Nautilus.

Siendo un navegador empedernido, no es cosa fácil sacarme de Galeon, pero para los efectos de esta revisión me forcé a usar sólo Konqueror para acceder a la web y a mis proyectos PHP/MySQL personales. La propia máquina de rendeo KHTML de Konqueror demostró poder visualizar todos y cada uno de los sitios a que frecuento diariamente, su manejo de formularios fué satisfactorio, como así también el de DHTML y CSS, además de poder hacer uso de todos los plug-ins de Netscape instalados con anterioridad. El soporte de JavaScript ahora inteligentemente puede elimiar las molestas ventanas emergentes de publicidad. Los desarrolladores web se beneficiarán adicionalmente por poder archivar páginas (HTML y gráficos) en un sólo archivo local .war, además de poder visualizar jerárquicamente la estructura de tags del documento. Sólo una sóla cosa se hace extrañar: La facilidad de poder acceder a varios sitios usando una interface tabulada, en una misma instancia de la aplicación (como es posible en Galon, Mozilla y Opera). Como administrador de archivos, Konqueror admite varios perfiles de vistas donde los contenidos de los archivos en un directorio pueden previsualizarse en sus correspondientes íconos, facilitando reconocerlos con un simple vistazo. Y para quienes todavía se niegan a abandonar el Midnight Commander, Konqueror incorpora una vista que emula su disposición de paneles y su shell. En resumen, la logradísima integración de Konqueror con los demás componentes de KDE y también del resto del sistema, ha alcanzado un nuevo nivel de funcionalidad y facilidad de uso, que es necesario experimentar para creer. Para quienes vengan desde KDE 2.2.2, los cambios en Konqueror no serán apreciables a simple vista, pero las grandes novedades están debajo del capó, con una larga lista de errores corregidos.

Por lo demás, KDE 3.0 también incluye las típicas aplcaciones de sus paquetes de Multimedia (sólo reproductores), Gráficos (sólo visualizadores), Ocio, Utilidades, Desarrollo, etc., imprescindibles para el uso diario de cualquier escritorio moderno, pero esta vez en sus últimas versiones y ya totalmente portadas a Qt 3.0. Estas pequeñas aplicaciones pueden no ser muy impresionantes individualmente, pero todas juntas aumentan notablemente la usabilidad del entorno. La única falta notable que puede apreciar fué la de un cliente Napster. Sin embargo, me llamaron muchísimo la atención el editor para programadores Kate, que soporta sintaxis resaltada en una variedad de lenguajes (y que logró apartarme de mi preferido Glimmer), la interfaz para CVS Cervisia y la completa aplicación KOnCD para grabación de CD-Rs (de datos y audio).

La distribución oficial de KDE 3.0 también incluye sus propios paquetes de CUPS 1.1.14, gPhoto2 2.0 (para permitirle a sus aplicaciones acceder a cámaras digitales USB), HotPlug 20020411 (para detectar automáticamente la conexión de un dispositivo USB) y otros, así que es bastante agradable pensar cómo integrarán las propias grandes distribuciones el resto de los componentes de un moderno sistema GNU/Linux a sus propias versiones mejoradas de KDE 3.0. El resultado sin duda será mejor de lo que pudimos apreciar en esta básica revisión.

KOffice es el mismo

KOffice merece un su propio apartado. La versión KOffice 1.1.1 incluída en KDE 3.0 es la misma que también llegó a distribuirse con KDE 2.2.2, pero compilada con Qt 3.0. No habrá una versión especial para KDE3 hasta KOffice 1.2, planeada para fines de Agosto del 2002. Aunque no hay innovaciones que revisar en ninguno de los componentes de esta versión de KOffice, la verdad es que este conjunto de aplicaciones de oficina se está convirtiendo en una parte cada vez más importante y más inseparable de KDE. Todavía no es posible exportar documentos en formato Microsoft Word, pero esta limitación comenzará a desaparecer a partir de KOffice 1.2, según se afirma en el sitio de su proyecto. Por el lado bueno, KOffice es el paquete de KDE 3.0 más beneficiado por su nuevo sistema de impresión KDEPrint, compatible con CUPS, LPRng, LPR, LPD y otros, aunque también es accesible por cualquier otra aplicación no-KDE, como StarOffice.

[PAGEBREAK]

Dulce para los ojos

Junto con la explosión de recursos gráficos disponibles para la personalización de KDE, nuestro escritorio de trabajo diario puede equipararse estéticamente con las últimas versiones de cualquier otro propietario sistema operativo actual, si disponemos de los recursos adicionales que dedicarle a tan vanidosa tarea. Para ello, KPersonalizer es nuestro mejor aliado, pues podemos determinar muy fácilmente las preferencias visuales hasta lograr el equilibrio ideal entre performance y apariencia. Pero hay otras dos cosas adicionales que pueden mejorar apreciablemente el impacto visual de KDE 3.0: Las fuentes suavizadas y Mosfet Liquid.

Las fuentes suavizadas seguramente no estarán disponibles para todas la tipografías que tengamos instaladas, pero configurando correctamente cuáles usaremos desde el Panel de Control podemos lograr una completa nueva experiencia visual para todas las aplicaciones Qt 3.0 y en cada elemento del escritorio KDE 3.0.

Liquid es mucho más que un tema> para KDE, no sólo es decoraciones para las ventanas y su una combinación de colores, sino una verdadera implementación de una interface de estilo líquido similar al del escritorio Aqua de Mac OS X, que permite menúes transparentes en las aplicaciones de KDE 3.0. Liquid es un desarrollo personal de Daniel M. Duley (Mosfet), y aunque comenzó como una adición para KDE2, gracias al apoyo oficial del proyecto KDE para portarlo a su versión 3.0, su futuro es más que prometedor.

Mosfet Liquid todavía no es parte oficial de KDE 3.0, eso quiere decir que todavía no hay paquetes binarios para todas las distribuciones, en su lugar, en la mayoria de los casos, será necesario compilarlo e instalarlo manualmente. En Red Hat 7.2 esto puede ser un poco engorroso porque todos los paquetes de KDE siempre se instalan en el poco apropiado /usr/bin. Afortunadamente, es casi imposible pensar que las próximas versiones de las distribuciones actuales no incluyan a Mosfet Liquid como parte fundamental de su propia versión de KDE 3.0.

Conclusión

Para los antiguos usuarios de KDE, los cambios en KDE 3.0 parecerán bastante evolutivos, aunque dignos de una actualización. Los ajenos a este entorno que sean expuestos a KDE 3.0 por primera vez los considerán revolucionarios. Y sin embargo, los requerimientos de KDE 3.0 no parecen ser mayores que los de su versión 2.2.2, ni su performance menor en la misma configuración de hardware.

Con KOffice, Konqueror y un poco de Mosfet Liquid, las próximas grandes distribuciones basadas en KDE 3.0, como SuSE, Mandrake o Lycoris, introducirán un nuevo e irresistible entorno gráfico para el usuario común, que será quizás el último argumento que necesitarán para liberar su escritorio de trabajo. En combinación con la actualización del resto de los componentes de las próximas distribuciones Linux, nuestro sistema operativo favorito se verá más atractivo que nunca... para quienes jamás lo usaron todavía. Aquellos que no puedan esperar hasta que su distribución favorita se actualice con KDE 3.0 y se tomen el trabajo de instalarlo desde sus paquetes oficiales ya disponibles en todos sus Mirrors se verán ampliamente recompensados por sus esfuerzos.

Finalmente, KDE 3.0 es mayor que la suma de sus partes. Montado sobre la estabilidad de piedra de casi cualquier sistema Unix moderno, su objetivo es la última frontera que le queda por conquistar al software libre. Pero en esa tarea lleva recorrido más camino que cualquier otro.

Links de interés

  • Anuncio oficial del lanzamiento de KDE 3.0
  • Lista de cambios entre KDE 2.2.2 y KDE 3.0
  • Mirrors FTP del proyecto KDE
  • Mosfet Liquid
  • apt-get para Red Hat 7.2

  • Publicidad

    © 2006 Planeta Linux Argentina. La fuente de recursos Linux desde 1999. Desarrollado por VivaServer.