Quizás un poco retrasados, no quisimos dejar de pasar la oportunidad de evaluar la última versión de la distribución Linux Latinoamericana por definición: Conectiva Linux 7.0. Prevaleciendo frente a las adversidades que afrontan todas principales distribuciones, Conectiva se las arregló para lanzar esta nueva versión en el momento en que menos la esperábamos, apostando por el desarrollo de características que ahora la hacen más única que nunca.
Irónicamente, justo en el momento en que comenzaba a recibir el reconocimiento internacional que se merecía con Conectiva Linux 6.0, la empresa detrás de la distribución se vió obligada a cerrar algunas de sus filiales latinoamericanas, incluída la de Buenos Aires, y de retraer su plan expansión en todo el continente. Cuando todavía no salíamos de nuestra sorpresa por estos acontecimientos, Conectiva nos sorprende aún más con una nueva versión de su distribución Linux, demostrando que su desarrollo continúa impávido frente a los vaivenes del mercado.
Previamente tuve una experiencia muy breve con Conectiva Linux 6.0, que me pareció una mejora sustancial frente a su anterior versión 5.0, con la que había experimentado un poco más. El lapso entre en el lanzamiento de esta versión 7.0 y su predecesora fué relativamente menor al de aquella 6.0 y su anterior 5.0, lo que nos obliga hace pensar: ¿Siguen siendo tan importantes los cambios y novedades introducidos como para justificar este salto en las denominaciones de sus versiones? Intentaremos responder a este interrogante y otras cosas más en la presente revisión.
La instalación
Para esta revisión pudimos disponer de una versión de download gratuito de Conectiva Linux 7.0, sin manuales ni asistencia oficial, consistente de 4 CDs, y una PC Pentium III 500 Mhz con 192 Mb de RAM, video Riva TNT2 con 32 Mb, monitor color SVGA de 14 pulgadas Beltron genérico, sonido SoundBlaster 16ASP, lectograbadora SCSI Matsushita 8x, placa de red Realtek PCI 8039, modem externo compatible 56K, modem interno 33.6K ISA y un disco rígido Western Digital IDE ATA-100 de 40 Gb, a completa disposición para contener una fresca instalación típica y luego otra personalizada.
Como la placa SCSI PCI Adaptec AHA a la que está conectada la lectograbadora no puede bootear el CD 1 por sus propios medios, el arranque de la instalación se realizó usando una de las imágenes de diskette proveídas para estos casos, como con cualquier otra distribución. A continuación, apenas iniciar el Modular Installer (MI) de Conectiva Linux 7.0. El MI es un desarrollo propio de Conectiva, y en esta nueva encarnación sus cambios con respecto a la anterior versión usada en Conectiva Linux 6.0 son menores, la interface gráfica es más sobria y en general un poco menos impactante. MI brinda casi el mismo nivel de funcionalidad y características que el instalador Anaconda de Red Hat o incluso DrakX de Linux-Mandrake, algo invaluable para el usuario inicial, y todo un logro para Conectiva.
Los únicos 3 idiomas soportados por MI son: Inglés, Español y Portugués, lo que habla claramente del mercado al que está orientado este producto. Para probar los resultados de una instalación típica seleccionamos la primera opción que se nos presenta: Conectiva Linux 7.0 Desktop Edition, y dejamos que MI haga el resto. Nuestro disco de prueba de 40 Gb ni siquiera está formateado, así que este método de instalación nos dirá cuán inteligente es Conectiva Linux 7.0 para hacerse cargo de un sistema casi virgen.
Resultados de una Instalación Típica
Sin ningún paquete que elegir y con sólo unas mínimas preguntas que responder (como el password del usuario root y realmente poco más), sólo nos quedó cruzarnos de brazos por unos cuantos minutos (poco más de 20, recordemos que la particion y formateo de todo el disco quedó a cargo de MI) y disfrutar de las pantallas tipo diapositivas de la progresión de la instalación.
MI hizo sólo 2 particiones en el disco de 40 Gb: una enorme de 37 Gb para todo el sistema de archivos, formateándola usando el querido y probado ext2, y otra 64 Mb para el Swap. Lo acertado de esta configuración sin duda se presta a debate, pero considerando que se trata de una instalación para una Workstation, podemos ser permisivos con el criterio adoptado por el instalador (nuestra decisión en una Instalación Personalizada será muy distinta).
Al contrario que con la versión 5.0, después de una exitosa instalación gráfica sigue una inicialización gráfica, usando KDM, que nos permite ingresar con alguno de los usuarios creados en 3 entornos gráficos: KDE2, WindowMaker o QVWM. Por lejos, el más completo de ellos es el supercargado de aplicaciones KDE2, que en esta versión (2.1.2) se presenta mucho más estable que el incluído con Conectiva 6.0 (KDE 2.0pre) y extremadamente útil con la adición de un completísimo KOffice. El siempre presente WindowMaker sigue siendo un derroche de sobriedad y elegancia, pero con muchos menos requerimientos que KDE2. La sorpresa más grande es QVWM 1.1, un Window Manager que está configurado para parecerse todo lo posible a un escritorio Windows 9x, con una agrupación similar en sus menúes y aplicaciones.
El parecido logrado es impresionante, y sin duda servirá para domar al más reacio usuario Windows mucho más rápidamente que con los dos anteriores (lo que sin duda fué la intención principal detrás de QVWM). Todo esto en sólo 578 Mb con 582 paquetes instalados.
Para hacer lo anterior posible, Conectiva Linux 7.0 se las arregló para configurar correctamente la combinación de monitor/placa de video sin ninguna intervención de nuestra parte... ¿Demuestra con ésto Conectiva que su soporte de hardware se encuentra localizado a los componentes más comunes disponibles en latinoamérica, como siempre se encarga de recordárnoslo?
Instalación Personalizada
Después de una satisfactoria experiencia con la instalación típica, reiniciamos nuestra PC de prueba con el diskette booteable creado anteriormente y optamos por la opción Conectiva Linux 7.0 Desktop Edition (Expert), para determinar cuán personalizable es su instalación.
Entre una de las primeras cosas que destaca es la utilidad de particionamiento a nuestra disposición para preparar el disco de destino de la instalación. Con él podemos crear, editar y borrar particiones; asignarles su punto de montaje y formatearlas como ext2 o reiserfs (también se incluye soporte RAID).
Seleccionamos crear una modesta partición etx2 para /boot, y aprovechamos las características de ReiserFS para todo el resto del sistema root (/), con una partición de swap de 64 Mb. Las particiones se formatean y justo antes de iniciar la selección de paquetes tenemos la posibilidad de optar por el kernel 2.2.19 o el 2.4.5; a esta altura de su desarollo, preferiremos el 2.4 para la mayoría de las configuraciones con las que podremos encontrarnos. MI se encargará en cualquier caso de instalar a versión del kernel elegido optimizado para nuestro microprocesador.
Acostrumbarnos al método de selección de paquetes individuales resultó sólo un poco más laborioso, debido a sus peculiaridades únicas, distintas a las de las últimas distribuciones que evaluamos (estas últimas, un poco más intuitivas). Sin embargo, esto nos permitió eligir nuestras aplicaciones preferidas y las herramientas de configuración que sabemos nos resultarán imprescindibles una vez terminada la instalación.
La selección de paquetes es inteligente, conservadora y con unas novedades destacables, aunque no tiene la cantidad de alternativas con las que cuenta Red Hat o Linux-Mandrake, ni mucho menos SuSE.
En nuestra selección individual de paquetes seleccionamos el escritorio GNOME 1.4, el de mi personal preferencia, que aunque completo en la variedad aplicaciones que incluye (ahora con sus aplicaciones estrella Nautilus 1.0.3 y Evolution 0.10), es mucho más modesto que el veradero Ximian GNOME y mucho menos impresionante que KDE2.
Otros componentes fundamentales del sistema incluyen: GCC 2.95 (en lugar del infame GCC 2.96, o el más reciente 3.x), GLIBC 2.2.3, The GIMP 1.2.1, MySQL 3.23.36, PostgreSQL 7.1.2, Netscape 4.77, KDevelop 1.41, OpenSSH 2.9, GNU Parted 1.4.11 (para reparticionar discos), Apache 1.3.19, PHP 4.0.6, XFree86 4.0.3 (ya no se incluye la 3.3.6), y todos los Window Managers que podamos pedir: AfterStep, BlackBox, Enlightenment, IceWM y XFCE.
Una cosa que se hace extrañar, teniendo en cuenta el estado actual de otras distribuciones, es la posibilidad de configurar más aspectos de nuestro hardware específico al momento de la instalación, como el sonido, la impresora, el nivel de seguridad del sistema, y nuestra conexión a Internet. Todo este trabajo queda relegado a nuestra pericia con las herramientas de configuración, ya en la post-instalación, algo que sólo será una molestia menor para el usuario ducho en estas tareas, pero que también puede ser terriblemente desconcertante para el usuario novicio después de reiniciar su flamante sistema por primera vez.
Supuestamente este último inconveniente tendría que ser resuelto por una clara y consisa documentación, que aunque presente en el CD de instalación, sólo se encuentra disponible en portugués.
Nota: Otro tipo de instalación, que no cubrimos en esta evaluación, es la Server Edition, con la que se terminan de abarcar todas las posibilidades que esperamos encontrar en cualquier otra distribución Linux principal.
Las herramientas de configuración de Conectiva
Las herramientas de configuración de una distribución Linux son unos de los aspectos más individualistas y particuales que podemos encontrar en cada una. Muchas distribuciones pueden identificarse inequívocamente sólo por ellas: está Yast2 en SuSE, el Control-Panel de Linux-Mandrake, las utilidades turbo de TurboLinux, el SAS de Storm Linux (QEPD), etc. Todas con el mismo objetivo de hacer de la configuración de nuestro sistema algo sencillo y centralizado, una tarea donde están comenzando a cosechar éxitos destacables. Sin embargo, los más objetable de todas ellas es que son totalmente incompatibles unas con otras. ¿Cuál es la posición de Conectiva Linux en este aspecto?
En lugar de optar por su propia utilidad de configuración de todo sistema, Conectiva S. A. tomó hace ya bastante tiempo la decisión de optar por una aplicación libre destinada a este cometido, promoviendo su desarrollo y uso en cada sabor de su distribución que editara. Dicha aplicación es linuxconf, reconocida en prácticamente todas las distribuciónes Linux que se precien de tal, pero sólo usada hasta su máximo potencial en Conectiva Linux.
De hecho el desarrollo de linuxconf está patrocinado por Conectiva, quien además se encarga de incluir prácticamente todos los módulos disponibles para esta aplicación, extendiendo su funcionalidad hasta casi todos los aspectos de configuración del sistema. Desde una moderna conexión PPP-Over-Ethernet hasta Sendmail, (casi) todo puede configurarse desde linuxconf.
Aunque no tan visualmente amigable como el Control-Panel de Linux-Mandrake o el Yast2 de SuSE, este linuxconf supercargado hace su trabajo igualmente bien, salvando las diferencias entre unos y otros. Y además, brinda un segundo beneficio no tan evidente en un principio.
Como ya dijimos, linuxconf es una aplicación libre, disponible en y para cualquier distribución Linux, esto quiere decir que si ya la conocemos de una experiencia con otra distribución, usarla para configurar Conectiva Linux restultará un juego de niños. Por otro lado, si nos tomamos el trabajo de aprender a usarla correctamente con Conectiva, este conocimiento nos será igual de útil y práctico con cualquier otra.
Recordemos que para los que todavía evitamos editar a mano archivos de texto de configuración de servicios y aplicaciones por separado, no hay nada más traumático que cambiar de distribución y descubrir que nuestra amigable, fácil e intuitiva herramienta de configuración preferida no existe ni está soportada en ninguna otra.
Conectiva gana entonces nuestro favor por haber tomado el camino del medio en este delicado aspecto de cualquier sistema Linux.
Para todas las demás cosas de las que no puede hacerse cargo linuxconf, Conectiva Linux incluye sabiamente las utilidades de configuración típicas de Red Hat, como setup, sndconfig, Xconfigurator, etc.
Otra decisión que apunta a la compatibilidad, bienvenida por la mayoría con alguna experiencia mínima con otra distribución basada en Red Hat, y que puede ayudarnos a terminar de configurar nuestro recién instalado sistema sin tener que leer ningún manual... (Linus, perdónanos :)
Más allá de esto, sólo quedan las herramientas de configuración proveídas por KDE y GNOME, que como todos sabemos, cumplen con una función mucho más limitada.
La actualización de paquetes
Conectiva Linux es una distribución reconocida por sus constantes correcciones de seguridad en los paquetes que ofrece, algo que le ha valido un buen lugar entre otras de más renombre internacional, especialmente entre sysadmins y usuarios concientes de la seguridad de sus sistemas.
Estas actualizaciones, imprescindibles para los administradores de red, ahora son más fáciles de obtener que nunca gracias a herramientas como Synaptic, el front-end gráfico para su propia versión de APT para sistemas basados en paquetes .RPM.
Esta es la segunda versión de Conectiva Linux con APT para .RPM, su intento para proveer a sus usuarios de una funcionalidad similar a la que gozan desde hace tiempo los partidarios de Debian GNU/Linux, para la actualización on-line de paquetes de software y sus dependencias. El APT de Conectiva tiene una sintaxis similar a la de Debian, incluyendo archivos de configuración, y aunque sigue siendo considerado como en desarrollo, sus beneficios ya pueden disfrutarse casi completamente.
Además de Synaptic, también tenemos una interface de texto para APT: Aptitude, que tiene unos atajos de teclado similares a los de mutt (el popular cliente de e-mail). Sin embargo, quienes no conozcan a mutt pueden encontrar a la operación de Aptitude exasperante. Para todos, la mejor opción para aprovechar las capacidades de este sistema será aprender correctamente la sintaxis de comandos como apt-get, apt-config y apt-cache.
En cuanto a la experiencia con el APT para .RPM de Conectiva, la sensación de tener este pedazo de Debian en nuestra distribución basada en Red Hat es bastante impresionante, siempre y cuando tengamos una buena conexión a Internet y los servidores y mirrors de Conectiva cumplan con su tarea de mantener actualizados los paquetes que albergan...
Una vez más, lo aprendido con este clon de APT nos servirá cuando finalmente decidamos optar por la verdadera fuente de esta funcionalidad.
Conclusión
La impresión general que nos queda después de ésta revisión es que, en general, Conectiva Linux 7.0 parece una distribución más estable que su anterior encarnación v6.0, principalmente gracias a la reciente madurez de componentes fundamentales como el Kernel 2.4.5 y KDE 2.1.1, ambos introducidos casi de manera apresurada en su anterior versión. La actualización y valor general del resto de los paquetes en Conectiva Linux 7.0 es bastante aceptable, y con Synaptic, el front-end gráfico para su clon de APT, conservar el sistema de esta manera tendría que ser algo más fácil que nunca.
Si por las innovaciones y la estabilidad obtenida debemos juzgarla, ubieramos preferido llamar a esta versión Conectiva Linux 6.2, todo lo que Conectiva 6.0 debió ser, sin desmerecer ninguna de sus virtudes, pero siendo un poco más fieles a la nomenclatura con la que se rigen casi todas las demás distribuciones.
Finalmente, Conectiva Linux 7.0 es una actualización imprescindible para todos los usuarios de esta distribución, y seguramente la más recomendable desde Conectiva 5.0.
Para el resto de nosotros, aunque quizás no la primera opción para un usuario primerizo, el trabajo de desarrollo propio detrás de esta distribución nos probará con claras evidencias que Conectiva Linux empieza a marchar por su propio camino evolutivo, ahora casi liberado completamente de su herencia Red Hat. Desde aquí hacemos votos para que su futuro nos guarde sorpresas aún más gratas.
© Cristian R. Arroyo


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