Cuando tenemos ante nosotros otra distro. basada en Red Hat, podemos pensar en lo cuidadosa que fue su selección de paquetes, o en lo importantes que son los intereses comerciales de la firma que la edita. Intentaremos discernir cual es la situación de TurboLinux 6.0.2 Workstation.
Pre-instalación
Vamos a instalar sobre dos equipos AMD K6 II, a 450Mhz, con 64 Mb de RAM sobre chipsets VIA. Uno de ellos con audio SB16, el otro con SB AWE 64. En cuanto a Video, tenemos un chipset Riva TNT2, 32Mb AGP, contra una WinFast Leadtek VR300 también AGP, de la que esperamos lo peor, no solo con ésta sino con cualquier otra distro. Los modems y espacios en disco, no son críticos así que vamos a omitirlos.
Revisando el CD, podemos ver una selección bastante interesante de paquetes, y las opciones que tenemos para comenzar con nuestra instalación, que para el caso son la creación de uno a cuatro disquetes, según el tipo de instalación, o bien el booteo desde el CD. Pero que pasaría si me he quedado sin disquetes, instalando sobre un BIOS algo desactualizado??? No se puede arrancar la instalación desde DOS!!!!
Buscando en la documentación, los autores alegan que no fue posible cargar el nuevo kernel con loadlin, puesto que la nueva versión es demasiado grande, y no recuerdo qué mas. Me parece algo inconsistente la explicación, más aún considerando que hay mucha gente que no arma los disquetes de arranque, y no puede bootear desde su lectora, SCSI 2x, sólo por dar un ejemplo. Esto sin mencionar las distros que aun basadas en kernels 2.2 usan loadlin desde DOS. En el directorio manual encontramos el manual, en formato PDF, listo para que imprimamos nuestra copia, si no la tenemos aun. Para quienes tengan inconvenientes con el inglés, por favor no impriman, ni instalen, porque todo lo que sigue es inglés. Vayan ya mismo por sus HispaFuentes 7.0. A propósito del manual, no esta actualizado con la imposibilidad de arrancar desde DOS. Habrá más errores en el manual? A ver...
Instalación
Estamos a punto de instalar una variante de Red Hat Linux, así que vamos a prepararnos -no sé si decir para más de lo mismo- pero sí para una suerte de secuencia bien conocida de pasos, con algunos agregados, quizás otros colores, cambios de disposición, pero no mucho más seguramente.
El CD arranca, presentándose como Turbo Linux, y un prompt de los que ya conocemos, para elegir el modo de trabajar a continuación. Con respecto a este proceso, algo muy bien ubicado en el manual, es una serie de recomendaciones sobre la versión a instalar, y el hardware necesario según lo que se pretenda de una Linux Box: Server, Workstation, Gateway, etc. Estas notas, creo que ayudarán a más de un novicio que se haya atrevido a debutar con Turbo Linux, cosa que comienzo a desaconsejar para los nóveles ansiosos.
Para comenzar, luego de las preguntas sobre el layout del teclado y el monitor, nos encontramos con una habilidad agregada... Turbo Probe, que intentará detectar dispositivos por nosotros. Sus resultados son razonables. Elegiremos el medio desde el que instalar, para nuestro caso CDROM.
Elegimos ahora el nivel de profundidad de la comunicación con el instalador (Normal or Extended Verbosity). Cualquiera con poca experiencia o poco tiempo, preferirá la primera. Como tenemos tiempo, elegimos Extended. A seguir responderemos unas preguntitas sobre nuestras conexiones de red, en modo consola, cuyos colores predominantes son el violeta y el gris. Buscando las otras terminales útiles, las encontramos como de costumbre, con Alt y F1..F5, mostrándonos un bash, una salida de mensajes para el instalador y otra para el sistema en memoria, y la ultima para los mensajes de particionado. Ahora definimos las particiones, sea con fdisk o cfdisk, una versión algo mas amistosa del primero. Paso del particionamiento automático. Si van a usar TCP/IP aquí viene la configuración, con soporte de BootP o especificación manual.
Vamos a encontrarnos ahora y por primera vez, con TurboPkg, el frontend de Turbo Linux, para nuestro querido RPM. Es notable el surtido de tipos de instalación, (conjuntos de paquetes prefijados): All in one, Graphic Development, Basic, Network, etc. Por supuesto, vamos a optar por Custom, para desmenuzar los paquetes uno por uno. La navegación por la lista en modo consola, es muy ágil, con ramas contraibles y búsqueda (F4). Se consultan las dependencias, y la copia de archivos comienza, con los tiempos de espera de costumbre.
Luego nos encontraremos con una opción bastante interesante: Elegir el tipo de kernel para nuestro sistema: en sus sabores 386, 586 y 686, para un solo micro o para SMP! Luego de comenzar a economizar picosegundos de procesamiento con nuestra versión optimizada del kernel, instalamos el LILO. Siguen apareciendo herramientas de Red Hat retocadas por Turbo. Esta vez TurboTimeCfg, que sabe conectarse a timeservers, para obtener la hora exacta (...) Continua el desfile de Turbos, y aquí llega TurboPrintCfg, permitiéndonos agregar una impresora incluso sin haberla comprado... bien sea local o remota, por samba lpq, etc. Bien, también podemos configurar nuestro arsenal de dispositivos Plug N Pray (no es un error de tipeo). Gracias a TurboPNPCfg, quien dará lugar a TurboPPPCfg, en el caso de que hayamos elegido un enlace ppp al principio.
Casi para finalizar, TurboService, nos invitará a elegir qué servicios correrán en el sistema mientras funciona (demonios) Ahora solo nos falta configurar teclado, ratón, video y monitor para Xwindow. Para eso está TurboXCfg. Su detección de video, le ha dejado algo mas parado contra la SiS 300, no así con la Riva. Una vez configuradas teclado, idioma y layout, tipo de ratón, marca y modelo de monitor, podemos decir que la instalación ha concluido. A rebootear y ver qué es lo que ha quedado...
El Software
En cuanto a la selección de paquetes, me parece bastante razonable. Se han incluido por ejemplo PostgreSQL y MySQL, (y no sólo uno de dos). VMWare 1.1.2, Xfree 3.3.6-3 Kernel 2.2.14, Gnome 1.0.53, KDE 1.1.2, Gimp 1.0.4.4, GKRellM 0.8.0. Por lo demás, el resto de RPMs no sale de lo acostumbrado, a excepción de las herramientas de administración incorporadas por Turbo Linux, que acaso aventajen a las de RedHat en un centímetro o dos, pero no en mucho mas. Algo de Software que no se incluye en el CD 1, es controladores de video inestables, y el recordado System Commander, como reemplazo de LILO.
Post-instalación
El sistema arranca con normalidad, con logeo en modo consola, como lo pidiéramos. Es ahroa cuando podemos usar los programas que forman parte de la familia Turbo, para terminar de configurar cosas como la impresora, PnP, sonido, Xwindow, etc, si es que no lo hicimos durante la instalación. Es aquí cuando apreciamos que, ademas de aprender nuevos nombres y disposiciones en pantalla si venimos de RedHat, pocos cambios veremos en Turbo Linux. Iniciamos el entorno gráfico, y como ya lo supusiéramos, el video SiS 300 da batalla, mostrándose MUY lento una vez decidido a funcionar, casi toda una tradición en las placas SiS.
Si no hemos especificado nada en contrario, se habrá instalado GNOME, aunque también estén disponibles KDE, y algunos otros Window Managers. Como todo ha ido bien hasta aquí, solo resta para quienes se inicien, leer el manual, y explorar las herramientas que acaban de instalar, disponibles en cualquier distro Linux.
Conclusión
Puede que Turbo Linux no esté a la altura de las instalaciones gráficas como las de Mandrake o Conectiva. Ni siquiera sus paquetes están tan actualizados. Sus puntos a favor son lo profunda que puede llegar a ser la instalación, lo rápido de la selección de paquetes en modo consola, y la variedad de kernels optimizados.
Lo antes dicho la convierte en una distro casi tan buena como Red Hat al momento de poner a funcionar sistemas rápidamente, con el agregado de los múltiples sabores en que está disponible Turbo Linux (Workstation, Server, Cluster). Los mismos factores la alejan un poco del usuario inexperto o poco paciente, que seguramente se sentirá más cómodo con los "Siguientes>" de alguna instalación gráfica.
(Padre Red Hat que estás en los cielos...)
© Ariel R. Graneros


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